Paula
Nos despedimos de Paula.
He empezado a escribir y me han salido palabras como nunca más, muerte, terminal, arrugas, sondas, oxígeno, paliativos.
Y borro y vuelvo a empezar.
Paula ya salía en color en todas las fotos en blanco y negro de mi infancia.
Está en las imágenes del patio. En las de una excursión a Guadalupe. El día que nos caímos al río. Haciendo filigranas para bajar desde un tercero y por las escaleras un mueble y llevarlo a pie desde mi casa a la suya. La veo la tarde de los sábados jugando a los chinos con mis padres y mi abuelo. En las meriendas de los pinos. En la calle Moquetas. En una merienda en la antigua casa. En otra merienda en la casa nueva.
Siempre la recordaré en una terraza llena de macetas y flores.
Durante años le costaba compartir esquejes porque quería que las suyas fuesen siempre las plantas más bonitas y solo los intercambiaba tras duras negociaciones, pero en los últimos años en vez de esquejes había empezado a repartir macetas.
La visitabas y salías con unas cintas, unos geranios, o una planta de guindillas bajo el brazo.
Paula se muere. Y en un momento de ligera sedación le preguntas ¿Qué te pasa? y responde abriendo mucho los ojos "Yo estoy bien, a mí no me pasa nada"
Le he recordado que es mi ídola.
Le he prometido una bolsa de bellotas (le encantan) y una cita en la peluquería de la Trini.
Y nada más.
Y ya está.
"Ojalá volviéramos a pequeñas en Pinos Alta cuando ellas hacían punto y nosotras corríamos" (deseo de su hija)
Le he prometido una bolsa de bellotas (le encantan) y una cita en la peluquería de la Trini.
Y nada más.
Y ya está.
"Ojalá volviéramos a pequeñas en Pinos Alta cuando ellas hacían punto y nosotras corríamos" (deseo de su hija)
"MA" tiene dos hijas más
ResponderEliminar