Hicieron un mundo de sonidos mágicos, . Pronunciaban el nombre de los alimentos, las recetas de la comida o la cena, y eso les alimentaba cada día. Él deletreaba cómo se llamaban las flores del patio y ella le correspondía con las de su jardín. Intercambiaron las letras de sus canciones favoritas y tuvieron un repertorio en común. Se dijeron países, bebidas, nombres de mujer, ciudades, poetas, futbolistas, colores, días, meses,, constelaciones, adjetivos, verbos,.. Hasta que un día pronunciaron las palabras más tontas.