Pide un deseo
La primera nube que apareció en mi vida era una perrita blanca y negra. Cuando la conocí casi no me llegaba al tobillo y sin embargo, de alguien tan pequeño aprendí cosas muy importantes. Luego llegaron otras nubes. Después quizás amenazó algún nubarrón. Pero entonces yo ya sabía barrer. Si me dijeran pide un deseo, preferiría un rabo de nube, un torbellino en el suelo y una gran ira que sube. Un barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe parezca nuestra esperanza. Si me dijeran pide un deseo, preferiría un rabo de nube, que se llevara lo feo y nos dejara el querube. Un barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe parezca nuestra esperanza. (Silvio Rodríguez)