A veces veo galápagos....
Llegan silenciosos desde mi infancia y me miran con sus ojos diminutos, estirando sus cuellos desafiantes para retarme. Huelen a río. Sé que han hecho un largo viaje en una cesta de mimbre hasta encontrarme. Acepto el reto y entonces, puedo dormir tranquila.. Así empezó esta historia. 4 de febrero de 2011