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Cuando todo era mucho

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El supramago les enseñó todas las letras y les despidió agitando las cartulinas de colores "Ahora ya podréis leer todos los cuentos, formar todas las palabras y escribir todas las historias". Salieron corriendo, impacientes, para combinar las letras que dijesen todo lo que se tenían que decir. Al principio las letras se amontonaban por la euforia y se hablaban atropelladamente para contarse todo. Después, con más calma, aprendieron a inventar palabras que solo ellos conocían, para nombrar las cosas que solo a ellos les pertenecían. Y escribieron su historia.

Sur

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Tapia de Casariego Hoy, en la puerta de una cafetería, he vuelto a encontrarme con el negociador entre lo que se ve y lo que no se ve. El Supramago quería  un bocadillo a cambio de uno de sus cuentos. El camarero gritaba "¡¡sí hombre, pa´cuentos estamos!!" El trato ha sido ventajoso: un pincho de tortilla por una de sus cartulinas de colores... "Cuando alguien busca obstáculos que midan su fuerza, se dirige hacia el norte. Si necesita calma y tranquilidad, se va hacia el sur. Para aprender sobre su futuro, apunta hacia el oeste. Y regresa al este para descubrir sus orígenes. Pero para recorrer el más largo de los periplos viajará al interior de sí mismo" (¿Uman?)

Días de tiempos dudosos

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                                                                   Luarca ... y desde entonces, para esos días de tiempos dudosos que amanecen cuando menos te lo esperas, se recomienda encarecidamente llevar siempre en el bolsillo pinturas de colores.  Acercarse al bosque más cercano. (Se puede cambiar por un parque en las grandes ciudades, o una maceta en las terrazas) Una vez allí, buscar el árbol más verde, y dibujar en su tronco un corazón. No olvidarse, por favor, de esbozar las arterias en sus ramas. Y cuando lleguen las dudas de qué camino tomar para salir a la vida, elegir , unilateral e irrevocabl...

La be con la so...

- ¡Necesito el cuento de la B! - grité nerviosa. - Los cuentos no se necesitan, se desean. - ¡¡Deseo el cuento de la B!!  ¡¡Quiero el cuento de la B!! - ¿Para qué lo quieres? - Los cuentos se quieren para contarlos. - Primero tienes que leerlo y tú no sabes leer. - Enséñame a leer, anda, que ya conozco la AAAA.  ¡Dime cómo suena la "be" con la "a". - ¿La be con la a?  ¿Pero qué manera de aprender a leer es esa? ¿Así enseñan a silabear? Acércate y cierra los ojos.  Si se desean todos los cuentos..., empezó a bajar la voz, si quieres leer todos los cuentos..., ya era un susurro, tus labios tienen que saber cómo suena la "be" con la "so". Y me dejó en los labios el sonido de la fórmula mágica para contar todos los cuentos.

El supramago

Ayer, paseando por una ciudad que no es la mía, se me acercó un hombre y me tendió la mano invitándome a coger una tarjeta verde. La leí: "Nombre y dos apellidos. Supramago. Soy el negociador entre lo que ves y lo que no ves" Le sonreí atónita , aunque temiendo que ahora viniera el momento del truco de los polvos y las chisteras. - "Señorita, voy a regalarle un cuento". Sacó de una carpeta donde se leía CUENTOS  una cartulina naranja y me la ofreció. -"Si vuelve búsqueme por aquí, entre lo que se ve y lo que no se ve". AAAAAA La madre del monstruo estaba ahí, con la cuchilla contra el pescuezo de su hijo, tratando de pensar con claridad. Lo había maniatado tomándolo por sorpresa mientras dormía, y no sabía si matarlo o prolongar su miserable y nociva existencia por unos años más, hasta que las tensiones musculares originadas en su propia deformidad acabaran por despedazarlo. -¡AAAAAAAAAA! – gritó, como para despejar su mente de di...