Cuatro días
La vida y la muerte eran cuatro días. La memoria no sabe de números. A mi fiel lector de los fines de semana al que esta noche no le salen las cuentas. A mi amigo, infinitos abrazos.
En la primera rendija de sol seré lagarto; en el charco más diminuto nadaré como un pez; y volaré como un pájaro en la brisa de un abanico.