Viaje
En aquel viaje conocí a Merche, una niña rubita que pasó parte del trayecto convenciendo a sus padres de que no le sentaba bien la leche y consiguió no tomarse el yogur. Cada vez que el tren paraba y veía moverse a los viajeros por el pasillo con sus bultos, preguntaba inquieta a su madre: - ¿y mi maleta, mami?, entonces su madre señalaba en el portaequipajes una mochilita rosa y la niña se relajaba y volvía a jugar. En aquella playa conocí también a un perro precioso que se llamaba Sam y jugaba en la arena con una pelotita naranja. La dejaba caer al agua y que se la devolvieran las olas, una y otra vez. Cuando se cansaba, escarbaba un agujero de su tamaño en el suelo y se tumbaba allí dentro a descansar mientras no dejaba de mirarnos por si nos acercábamos a su pelota. En aquel hotel conocí a Mitrita, la encargada del servicio de desayuno. Me ayudó el primer día con el truco de la cafetera, me guiñó el ojo para indicarme el bollito más tie...