Callos con garbanzos



He buscado palabras todo el día para soplártelas en el oído.
Subí a un claro del parque y miré dirección noroeste. La tarde estaba revoltosa, nubes y paseantes se recortaban en el horizonte.
Coloqué las manos como altavoz junto a la boca y grité.
Un color, un número terminado en cuatro, algo para coser, un estribillo, un verso, una isla.
Habrán llegado a tu oreja antes de las 8, cuando notaste un zumbido.

Cuando media hora después he bajado al garaje, me he encontrado con los del segundo. El niño lloraba porque se quería quitar el gorrito que le tapaba los oídos. La madre insistía, "que te lo pones porque hace mucho frío".
"Quítatelo, le deseé, y  escucharás palabras mágicas".

Subí al coche y me puse la música de la bso que te he dicho que tanto me gusta, al salir por la rampa bajé rápidamente la ventanilla, saqué la cabeza y grité dirección noroeste:
- "¡¡¡ y callos con garbanzos, mi amor!!!".

Porque hoy había que reconfortar mucho el alma.

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