David y Goliat
Y luego días en que no salen las palabras y hay que empujarlas.
Son esos martes, por ejemplo, en que nos sentimos pequeñitos; muy pequeñitos ante el zarpazo de Goliat.
Y hay que coger carrerilla para dar aliento a la voz. (Tu voz que me acaricia)
Mi amigo David, el del examen de canto, sacó un ocho de nota media. Le dijeron los examinadores que no esperaban que se viniese tan arriba, que la mayoría de los alumnos se ponían nerviosos y encogían la voz y que él, de habitual tímido y silencioso, había derrochado vozarrón. Le hicieron también un examen de piano por sorpresa y sacó un nueve. Nos lo contaba poniéndose muy rojo y muy feliz. Esta ha sido una de sus mayores alegrías en los últimos meses. (No tardes en llegar)
He imaginado que Rosa´sister y Goliat vivían en una buhardilla sobre la plazoleta donde estaban las ruinas. Allí donde empezó a chispear el sábado.
Una habitación, un salón, cocina y baño con bañera redonda.
En medio del salón tenían un gran sofá naranja donde se repanchingaban un gato y una perrita. El gato se llama Mus y la perrita Manzana. Mus tiene tres años y está con ellos desde que se instalaron en el barrio. A Manzana acababan de adoptarla, llegó hace dos semanas y Mus, de momento, comparte con ella todos los juguetes y el sofá naranja. (Te quiero)
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