José y María
Cuando volví a levantar la vista, él ya estaba allí y me miraba a través del cristal.
Cerré los ojos apretando muy fuerte y me tapé la cara con las manos.
Acababa de hacerse realidad el sueño y no quería que se escapara.
Sonreí, me levanté, nos abrazamos y terminó la locura.
Y ahora andamos en eso que no sabemos qué es y que nos tiene absolutamente apasionados.
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