Cuando todo era mucho
El supramago les enseñó todas las letras y les despidió agitando las cartulinas de colores "Ahora ya podréis leer todos los cuentos, formar todas las palabras y escribir todas las historias".
Salieron corriendo, impacientes, para combinar las letras que dijesen todo lo que se tenían que decir.
Al principio las letras se amontonaban por la euforia y se hablaban atropelladamente para contarse todo.
Después, con más calma, aprendieron a inventar palabras que solo ellos conocían, para nombrar las cosas que solo a ellos les pertenecían.
Y escribieron su historia.
...y después ?
ResponderEliminarDespués todavía es ahora, señor Díaz...
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