De frente
Hoy, por fin, hemos visto las fotos de la boda.
Todo el repertorio. Padrinos. Brindis. Parques. Niños. Tartas. Bailes. Ramos,... ¡anda, si la novia debajo del vaporoso tul llevaba taconazos azul eléctrico!!
En muchas imágenes parecía oirse la voz del fotógrafo "ahora enlazáis los meñiques y tú, dirigiéndose al novio, en semigiro sujetas su cintura mientras ella hace que sopla en tu oído y la niña lanza una pompa de jabón que muere en el tirabuzón..." y así un álbum.
Entonces me ha llamado la atención una imagen. Él inclinándose hacía ella hasta juntar sus frentes, y sonrisa.
He vuelto hacía atrás. Ella empinándose para buscar su frente, y sonrisa.
Ellos, sentados, rozando sus frentes, y sonrisas.
En un gesto que les une más que ningún otro ritual.
He deducido "claro, como son los más listos de su promoción, según certificó la universidad, seguro que mientras preparaban exámenes acercaban sus frentes para transmitirse fórmulas y datos". (Acércate cariño, que vamos a repasar). Y sonrisa.
Frente a frente en la sala de espera de un hospital, en el avión mientras volaban a Argentina, el día que compartieron piso, después de un enfado, para despertarse de la siesta,...
No he podido evitar delatarlos, ¿te has fijado? le digo a M. señalando una de las fotos.- Es un gesto cómplice. Y sonrisa.
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