Giocondas
Manos, hojas, ilusiones, manos, hojas, ilusiones, manos...
Desde esta mañana soy la guardiana* del secreto de una ilusión.
He visto las rayitas rojas que dicen que es sí.
Cautela. No vaya a ser que...
Hay que confirmarlo.
Guárdame el secreto, dice mi amiga.
Todo el día hemos intercambiando sonrisas de Gioconda.
Los otros no lo saben.
Ella me da las gracias por el apoyo logístico.
Yo, por la confianza.
Te guardaré el secreto, le digo.
Y volvemos a sonreir enigmáticamente, como niñas.
* Había puesto "depositaria", pero me gusto más de guardiana vigilante, para que nadie se atreva a robarnos la ilusión.

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