En ascuas



La tía Teodora tenía una verruga en la cara. Ahora no recuerdo si era en la nariz o en la mejilla. Sé que me daba miedo, claro que a mí me daban miedo muchas cosas.

Dice mi madre que se sabía muchas historias y  cuando ella era pequeña , pasaban muchas noches en la lumbre escuchándola.  De amores trágicos, de peleas por herencias, de discusiones por las lindes, ...
Lo suyo era la crónica negra.

Los niños observaban la sombra de su perfil en la pared y jugaban a adivinar qué manchita era el reflejo de  la verruga y así, se iban quedando dormidos al ritmo que el fuego se consumía y todos se quedaban en ascuas.

Los lunes por la noche la tía Teodora contaba historias de amor.
Y los niños la miraban a los ojos.

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