Escobas voladoras
El día que nació la niña sauce, su padre se cayó de la bicicleta.
Tenía prisa por llegar a casa y derrapaba a toda velocidad por los caminos de tierra, entre los naranjos.
La tarde en que nació la niña piscis, su abuelo recorrió, en un ir y venir nervioso, todas las baldosas del salón de la casa número siete.
La madre y la hermana de la niña de invierno la recibieron con sonrisas cómplices, porque ya no estarían solas y siempre serían un trío.
Una multitud de mujeres.
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