Autorretrato

Es una foto en blanco y negro a la que le faltan esquinas.

Alguna tarde de invierno debió de caer en nuestras manos mientras hacíamos que hacíamos los deberes y el reverso está lleno de bocetos de nuestros autorretratos, de aquellos exprés de "con un seis y un cuatro..."

Es una foto de una mujer que vuelve del trabajo, un día de diario.

Entonces, cuando la veía, me llamaban la atención el bolso, un seiscientos al fondo, y lo empinada que se veía la cuesta de la calle.

Siempre tuve curiosidad por saber quién la hizo.

Me sorprendía una foto tan cotidiana en aquel tiempo en que las fotos, en las familias obreras, inmortalizaban casi exclusivamente cosas excepcionales.

Después de escribir esto voy a investigarlo pero me suena que una leyenda familiar cuenta que fue "la Paula" estrenando la cámara de fotos que habían regalado a "la Paulita" para su comunión.

El caso es que cuando ella volviera de trabajar por la tarde, nos íbamos a ir todas (dos mujeres y cuatro niñas) a merendar a los pinos.
Por eso la esperábamos ansiosas.

Es primavera o verano porque lleva un vestido de tirantes y unas sandalias.
Un bolso en una mano y un par de bolsas en la otra.
Hace diez horas que salió de casa y vuelve del trabajo caminando por el centro de la calle más empinada del barrio.
Y sonríe al objetivo, a dos niñas que la esperan sentadas en un bordillo.

Es una mujer que vuelve del trabajo y sube una cuesta sonriendo.
Es mi madre.

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