Las ilusiones rotas
Se veía venir, había anunciado Moni con su visión telescópica en berenjenales emocionales.
Que si, que no se puede dar tanta oreja a la gente, ni sonrías, ni muestres tanto interés en sus cosas, ni seas tan amable, ni escuches hasta el final de todo lo que tenga que contar, ni tomes más de dos cafés con él, ni le mires, ni le añadas a Facebook...
Y entonces un día él preguntó: ¿ y yo que soy?
¿respecto de mí? un amigo- respondió ella.
Él se quedó en silencio y luego afirmó, se ha roto mi ilusión. Y puso cara pez de secano.
- ¿Sabéis que Mariló se va de la cadena pública? zanjó Moni, para desviar el tema.
Ella agradecía que no hubiese pronunciado "has roto mi ilusión". No soportaba su propia imagen a martillazos con las ilusiones de aquel hombre.
-Lo mismo se va a la 5 como Bertín, insistía Moni.
Él hablaba de su ilusión rota, de un cuento de la lechera mientras se le iba derramando la leche en cada reproche, de su ilusión rota. Y de princesas desterradas y de palacios que se desmoronaban, y su ilusión destrozada. (aquí la miró fijamente).
Ella cansada, pensó en decirle que... pero se lo pensó y callo. Sonrió muy levemene (por desilusionar) y salió dando un portazo que estremeció a las flores del jarrón.
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