Tándem
Mis recuerdos se enredan entre nuestras bicicletas.
Desde aquí, por más que amplíe la foto, no distingo donde termina mi segunda rueda y empieza la tuya.
Me gusta perder la cuenta de nuestros radios entrelazados, y que estén llenos de florecillas.
Mi bici, de paseo, mira al mar, impaciente por lanzarse cuesta abajo.
La tuya, de montaña, le da la espalda y vigila el camino.
Tú decías que te gustaban mis llantas con frenos de varillas. Y yo sólo atinaba a murmurar algo sobre tu manillar.
Apoyadas en el mismo tronco, mi bici en una ola y la tuya en una nube.
A lo lejos, el guía explicaba que por allí cerca podíamos hacer la Ruta de los osos "porque como ustedes saben es un animal en peligro de intención...".
Al escucharle sonreímos, adivinando nuestras intenciones.
-"Algún día escribirás sobre esto, te conozco.."
-"Yo no soy escritora" susurré
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