Se me olvidó que te olvidé
Eran niños.
Jugando, se enfadaban con algún amigo por lo que los mayores, incapaces de captar la magnitud de aquellas tragedias, llamaban "cosas de niños".
Lloraban, se enfurruñaban y entre hipos, decidían no hablarse por lo menos, por lo menos, hasta que terminara aquella partida de... lo que fuese.
Lloraban, se enfurruñaban y entre hipos, decidían no hablarse por lo menos, por lo menos, hasta que terminara aquella partida de... lo que fuese.
Pero cuando el juego volvía a ponerse emocionante, se sorprendían riendo juntos y celebrando lo frágiles que eran sus arrebatos.
Pues igual pero con distinto final....
"lo frágiles que eran sus arrebatos"
ResponderEliminarPrecioso