Aquiles 6 - Resto del mundo 0
Desde la semana pasada Aquiles está muy inquieto.
No pronuncia ni una sola palabra y ha decidido apagar todas las luces.
Por eso, lo primero que hace cuando entra en alguna habitación es ir corriendo a toda velocidad hacia el interruptor de la luz y darle un puñetazo.
Ha roto unos cuantos y está poniendo a prueba la agilidad de su cuidadora que intenta correr más que él. De momento gana Aquiles, 4 a 0.
Al final del día, se lleva continuamente las manos, enrojecidas, a la boca. Las chupa, las mira, las vuelve a chupar, las vuelve a mirar y las esconde rápidamente si pretendes tocárselas.
Sus padres se han separado.
Sin preaviso.
"No son los primeros ni los últimos" ,"Creo que él ya tiene otra" , "Pero si parecía que se llevaban genial!!!" fueron algunas de las cosas que se escucharon aquella mañana mientras Aquiles se cargaba el quinto interruptor.
También se oyó a la psicóloga gritando " "Señores, ¿ustedes escuchaban cuando les dijimos que a un niño autista hay que anticiparle todos los pequeños cambios que puedan romper sus rutinas?"
El viernes, cuando me encontré con él, le abrazé rápidamente y le retuve entre mis brazos , apenas unos segundos porque no le gusta sentirse inmovilizado y se resistía gimoteando y moviendo los brazos para escaparse.
Le susurré muy deprisa en el oído: "Te quiero". No sé si lo escuchó.
Él dijo: "Atustaó", salió corriendo hacia el interruptor y supe que el 6 a 0 era ya inevitable.
No pronuncia ni una sola palabra y ha decidido apagar todas las luces.
Por eso, lo primero que hace cuando entra en alguna habitación es ir corriendo a toda velocidad hacia el interruptor de la luz y darle un puñetazo.
Ha roto unos cuantos y está poniendo a prueba la agilidad de su cuidadora que intenta correr más que él. De momento gana Aquiles, 4 a 0.
Al final del día, se lleva continuamente las manos, enrojecidas, a la boca. Las chupa, las mira, las vuelve a chupar, las vuelve a mirar y las esconde rápidamente si pretendes tocárselas.
Sus padres se han separado.
Sin preaviso.
"No son los primeros ni los últimos" ,"Creo que él ya tiene otra" , "Pero si parecía que se llevaban genial!!!" fueron algunas de las cosas que se escucharon aquella mañana mientras Aquiles se cargaba el quinto interruptor.
También se oyó a la psicóloga gritando " "Señores, ¿ustedes escuchaban cuando les dijimos que a un niño autista hay que anticiparle todos los pequeños cambios que puedan romper sus rutinas?"
El viernes, cuando me encontré con él, le abrazé rápidamente y le retuve entre mis brazos , apenas unos segundos porque no le gusta sentirse inmovilizado y se resistía gimoteando y moviendo los brazos para escaparse.
Le susurré muy deprisa en el oído: "Te quiero". No sé si lo escuchó.
Él dijo: "Atustaó", salió corriendo hacia el interruptor y supe que el 6 a 0 era ya inevitable.
Aquiles, te queremos !!!
ResponderEliminarHaz el favor de no retener a Aquiles contra su voluntad !!! Tampoco dejes de decirle nunca que le quieres, aunque sea fugazmente y en secreto.
ResponderEliminarbesos
Gracias por tu humanidad Mariajo, esto hace inprescindible la creación de interruptores de goma, para ke Akiles los aporree cuanto le venga en gana...........dale un besazo y otro para ti
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