Semilla de amapola

Dicen las app para embarazadas que el bebé es ahora del tamaño de una semilla de amapola.

Eso debe de ser  algo entre  la cosa más diminuta y el deseo más gigante.

Por eso, para guardar el secreto del deseo, ella no se lo había dicho a nadie. Hasta que el otro día se desmayó, se puso blanca y nos susurró que alimenta un sueño grande, enorme, inmenso como una pradera llena de amapolas.

Nos comimos un poco de chocolate por si era bajada de azúcar y ya somos cómplices.


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