La madre del Lucas



Estamos sentadas en los pupitres y al fondo asoma una pizarra.
Sé que es la década de los ochenta, por mi ropa, por la música, por mis amigas pero soy incapaz de recordar si es mi último año de cole o el primero en el insti.

Nos miramos las manos. Buscamos manchas rojas. Todas hemos oído algo en la tele. ¿Será esto del brazo que hasta ayer era un grano sin importancia? ¿Y si es esa especie de triángulo rosa que tiene P. en la cara y antes llamábamos antojo?

Luego pasaron los días, los meses y dejamos de jugar a observarnos.
Nadie conocía a nadie con aquella enfermedad que no saliera por la tele y no fuese famoso.

Entonces pasaron los años.
Un día alguien dijo que había escuchado en la tienda de Paulino que la madre del Lucas tenía Sida.
¿En nuestro barrio? ¿Una madre? ¿Sida?

Ya estábamos en los últimos años de insti o los primeros de la Universidad y por las tardes debatíamos en el bar El Cangrejo si a la mujer se lo contagiaron en una trasfusión de sangre  o había sido el putero de su marido.
Bueno, al principio solo decíamos tímidamente que se lo podría haber contagiado "alguien",  hasta que un día Lucas, con los ojos llenos de lágrimas, dijo: habrá sido el putero de mi padre.

El otro día ví a Lucas y a su madre.
Sin investigación, la imagen que ví habría sufrido recortes.
Con recortes en investigación, el otro día no habría visto a la madre de Lucas.
No a los recortes en investigación.

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