Mi pista




La recuerdo asomada a todas las ventanas de mi casa.

Su cabecita se colaba por los barrotes del balcón o se abría paso entre las cortinas para fijar su mirada en mí cuando me iba.

Ella no sabía si yo volvería en cinco minutos porque había bajado a comprar tabaco, si tardaría quince días porque me iba de viaje o si quizás no regresaría nunca.
Por eso, siempre que me veía coger las llaves de casa, corría veloz hacía la ventana para despedirme desde allí y seguir mi camino hasta que me perdía de vista. Así sabría seguirme la pista y encontrarme.

Para tranquilizarla le repetía siempre "ahora vengo", pero eso no borraba la inquietud de sus ojos.

Acariciándole la cabeza insistía en que siempre volvería, porque la quería.

La recordaré asomada a todas las ventanas de mi alma, siguiéndome la pista.






Comentarios

  1. Nunca te dije en el FB que me encantaba tu blog, pero ahora que has desaparecido de allí, desde la añoranza te lo digo. Esta entrada me conmovió, al traerme el recuerdo de Boris, un caniche mediano que haciendo honor a su raza era enormemente inteligente.

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