Volar (...)

Nube del cielo del lunes.

Yo tenía cinco años y una vecina que era como la bruja de los cuentos, aunque sin manzana roja y sin verruga.

Siempre aparecía en el momento en que la travesura infantil estaba a punto de culminarse y por su don de la inoportunidad, muchos avioncitos de papel no llegaron a despegar y se anularon grandes aventuras.
"Se lo voy a decir a vuestras madres" "Bichos" "Pero niñas!!!!" y salíamos corriendo.

Por culpa suya no aprendí a volar.
Me había propuesto alcanzar alguna nube de las que flotaban bajito y a las que no llegaba estirando el brazo.
Estaba a punto de conseguirlo. Había hecho varios ensayos subida en una banqueta. Levantando primero un pie, luego el otro.. y cuando decidí que aquello no parecía tan difícil y había llegado el momento de levantar las dos piernas a la vez y saltar, un grito suyo "¡¡¡¿¿¿pero qué hace esta niña loca??? me asustó y me hizo aterrizar de rodillas entre las patas de la banqueta y el suelo.

Hasta que se me curaron las heridas, cada vez que nos cruzábamos me sonreía pícaramente mirándome a las piernas pintadas de mercromina y me gruñía  "Lo que no se te ocurra a tí, bichejo...".

Desde entonces, me he dado más batacazos que han cicatrizado con o sin betadine.
Y cada vez que veo una nube esponjosa que se detiene a mirarme, sé que volveré a intentarlo.
Y sé que mis heridas volverán a curar, al aire.

Comentarios

  1. continúe usted intentándolo señorita.
    el aire (el de Madrid, un poco menos ), lo cura todo y se lo lleva todo.también lo trae todo.

    fdo.
    un nubarrón esponjosillo, con un cursillo de primeros auxilios.

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