Perspectiva
Sombrilla acariciando nubes. Galicia
El niño se aferraba a la caracola. La acercaba a su oreja y apretaba los dientes para hacer fuerza y escuchar antes el murmullo de las olas.
Sonreía a sus padres que le miraban desde el otro extremo de la tienda.
Felices
El tendero se impacientaba. El local lleno. "Por favor, no toquen los erizos que se los van a cargar" "Oiga, deje de tirar de los brazos de la estrella que es de verdad" "Hombre, por 3 euros no le voy a dar un coral auténtico"
Colérico
Y el niño, en su rincón, apretaba con las dos manos la caracola a su cabeza. Ahora además de sonreír, se mecía lentamente al ritmo de algún sonido que sólo él escuchaba.
Radiante
"¡¡¡Que estamos cerrando!!!" - Y tú, chaval ¿te la compras o no ? que ya eres mayorcito para creerte esa milongas de que se escucha el mar.
"Sí señor, se escucha el mar en una caracola.
Con un dedo puedo tapar el sol.
En mi mano caben cinco países de un mapa.
En el círculo que forman mis dedos pulgar e índice puedo ver mi bicicleta.
Con mi sombrilla puedo acariciar las nubes.
Y si guiño un ojo, usted desaparece."
Y a través de las palabras se ve con nitidez un corazón.
ResponderEliminardime por favor, que el muchacho guiñó el ojo....
ResponderEliminarbesos
Mi impaciente espera por devorar tus relatos ha merecido la pena. Gracias.
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